miércoles, 10 de octubre de 2012

Una indirecta del joven Vito


Muchas veces escribo para ella. También escribo por ella. Ella no fue pocas ni tampoco fue muchas. Pero cuando ella fue ella, fue tan solo una. Ahora es una, es ella.

Soy el mediocre intento de una prosa que quiere conmover al
verso. Son cientos de líneas que le dicta el corazón a la tinta del
lapicero. Líneas que te quieren describir pero que se pierden en
el intento. Líneas que te quieren decir lo que la voz ahoga en su
aliento.

Hola, soy Vito

No soy muy buen versista. Ya lo intenté muchas veces y no me salió para nada. Si mis versos hubiesen sido un hombre de carne y hueso, este podria haber sido más guapo sin tan solo la nariz no hubiese estado en donde va una de las orejas. Y es que me gusta más la prosa, aunque puede que no sea muy buen prosista. En prosa escribo lo que me gusta y lo que no me gusta, en prosa escribo mis anécdotas, en prosa van mis días, mis tristezas y alegrías. Y en prosa también van también mis sueños.