Muchas veces escribo para ella. También escribo por ella. Ella no fue pocas ni tampoco fue muchas. Pero cuando ella fue ella, fue tan solo una. Ahora es una, es ella.
Soy el mediocre intento de una prosa que quiere conmover al
verso. Son cientos de líneas que le dicta el corazón a la tinta del
lapicero. Líneas que te quieren describir pero que se pierden en
el intento. Líneas que te quieren decir lo que la voz ahoga en su
aliento.
lapicero. Líneas que te quieren describir pero que se pierden en
el intento. Líneas que te quieren decir lo que la voz ahoga en su
aliento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario